Que mala es la Wi-Fi si este hotel, es francamente increíble. Ayer no pude subir fotos y hoy las he tenido que subir con el Wi-Fi público de la plaza, o en el restaurante, es estresante y horrible!!!
Antes de empezar a contar lo que hemos hecho hoy, nos gustaría comentar la sensación de seguridad que vimos en Estambul y en el resto de Turquía. Hay mucha policía por las calles, en la entrada sitios emblemáticos como el bazar y los monumentos importantes, y todo ello te da una sensación de tranquilidad un poco incomprensible. Los policías van vestidos de calle, de color oscuro, con vaqueros negros, camiseta negra, y lo único que llevan de distinto es un chaleco donde pone “polis“. Eso sí, armados con una pedazo de metralleta o como se llame, que da mucho miedo. A la entrada del bazar, te pasan por un arco detector de metales y lleves lo que lleves acabas entrando en la bazar. El caso es que nunca hemos tenido sensación de miedo o de inseguridad en Turquía, nada más allá de lo que ofrece la conducción, que es lo verdaderamente peligroso de este país. Si sobrevives la convivencia con los coches, lo sobrevives todo. Aquí no incluyo las críticas a Erdogan...
Desde que llegamos, hemos intentado buscar en Wikipedia muchas cosas acerca de Turquía, y siempre ha sido sorprendente ver que no podíamos acceder a la Wikipedia, ningún día, nunca. Es evidente que está completamente capada.
Esta mañana hemos ido a la mezquita de Suleimán, cerca de Eminonu, hemos ido andando desde el bazar de las especias, a través de un barrio totalmente lleno de mercadillo, pero no había turistas, todos locales. Los puestos tampoco eran muy especialmente para turistas, a menos que quisieras comprarte un martillo o papel higiénico. Y así paseando llegamos hasta la mezquita de Suleiman. Nos dejó con la boca abierta, era una preciosidad de mezquita y además no había mogollón de gente!! Las mezquitas son lugares de paz y de relax, y si te tienes que pelear con 20 turistas más para hacer una foto, no resulta nada agradable; además, conocimos a una chica musulmana que estaba dentro para contestar todas las preguntas que quisiéramos hacer. No me acuerdo de su nombre, evidentemente, pero era una chica muy encantadora y comunicativa y estuvimos hablando un rato muy largo con ella en inglés. La verdad es que hoy ha sido un día de visita a diferentes mezquitas, primero esta de Soleimán y luego otra en Üsküdar, Mezquitas en las que no había masas de turistas y pudimos disfrutar tremendamente.
Bajamos otra vez a Eminonu y cogimos el transporte público para ir a la zona de Asia, a Üsküdar. El servicio de transporte entre la zona de Europa y la zona de Asia es muy frecuente, cada 15 minutos, y tardas 15 minutos en cruzar, por lo tanto además de barato es tremendamente y práctico. Costaba 2,60 liras cada viaje!!! Nada de nada, no llega a 50 céntimos.
Supongo que después de cruzar casi a diario, la gente se vuelve inmune ante tanta belleza, pero para nosotros es absolutamente impactante cruzar el Bósforo, es una maravilla!! Cuando llegamos a Üsküdar, nos dimos un paseo tratando de buscar, de mendigar, una zona donde poder tomar una cervecita fresca. Le pregunté a un chaval joven y la cara de alucine que me puso me lo dijo todo. Aquí no se bebe alcohol, si quieres alcohol, tienes que ir a la zona de Europa: básicamente, es un antro de perdición, me vino a decir. Esta parte de Asía está plagada de mezquitas y ya sabemos que cerca de ellas no puede haber ni rastro de alcohol!!! Así que nos dimos un paseo y encontramos un sitio muy agradable para comer, comida muy típica y muy local. Nosotros éramos casi los únicos turistas de la zona! La zona o el barrio de Üsküdar es muy auténtico y muy sencillo, no es particularmente bonito, pero tiene muchos puestos de fruta, puestos de pescado, y todo ello le hace tener un aspecto muy auténtico, esa es su gracia! Como hacía mucho calor, entraron en la mezquita de Yani Valide, al lado del puerto, mientras yo me aventuraba a comprar té turco en el supermercado, bueno, qué complicado es todo... en fin, ya hemos hablado de que aquí nadie q no esté en restauración, no habla ni papá de inglés. Bueno, me compré un paquete y os invito a que lo probéis... Pedro ya me ha puesto verde porque dice que tengo la casa llena de té, puede ser, pero té turco no tengo y hay que probarlo y compararlo, no?
Después de comer, nos fuimos a dar un paseo por el pueblo y paramos a tomar un café y un çay en una cafetería muy normalita. Nos costó un auténtico calvario conseguir una jarrita de leche, nadie entendía nada. Ni inglés, ni español, nada. Eso sí, sonreían todos mucho, de hecho el camarero nos contó con pocas palabras que él era de Irán, de Teheran. Estambul es como Londres pero en Asia. Es el centro del mundo!!!
Al volver, estuvimos paseando por el barrio de Beyazit, al lado del nuestro hotel, donde está el bazar, y mareando un poco las últimas horas antes de volver al hotel a hacer la maleta. Realmente el paseo fue fuera del bazar, con tantísimos puestos como dentro pero fuera. Hay puestos de absolutamente todo, pero por la calle también van chavales vendiendo peonzas. Las peonzas son preciosas, de madera de muchísimos colores y ellos las saben hacer girar maravillosamente, estos niños tienen muchísima escuela, que es la calle, se les nota en la cara y en la mirada de pillos.
Cenamos en un sitio fantástico muy cerca de nuestro hotel donde pudimos tomar vino, cerveza, y copas. Tampoco era barato, el alcohol lo encarece todo muchísimo, pero la cena nos encantó!!
Y por último os cuento que me ha escrito mi amiga Merve, la turca de Ankara, que conocí en el barco. Nos hemos hecho muy amigas, aunque tenemos poco que contarnos, básicamente porque no tiene ni idea de inglés, pero sí mucho entusiasmo y muchas ganas. Ha decidido que me sigue en Instagram, supongo que se dará cuenta que es como seguir a un muerto, yo le hago cero caso al Instagram.... Y así acaba nuestro último día en Estambul, estamos todos encantados con el viaje. Jorge ha salido con los camareros que conoció en un restaurante el otro día, dice que se quiere ir de fiesta, espero que vuelva pronto. Los demás, nos recogemos ya.




























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